Rufino Tamayo 24 Aniversario Luctuoso

Posted by on jun 24, 2015 in Blog DART | No Comments

 

TAMAYO / PICASSO

Por: Juan Carlos Pereda

En el contexto del 24 aniversario luctuoso de Rufino Tamayo y gracias al archivo Olga Tamayo, archivo personal que la esposa del artista preservó y que sus familiares han depositado en el museo, hemos podido reflexionar sobre la admiración que Tamayo sostuvo con la obra de Pablo Picasso, una relación muy importante en la trayectoria del oaxaqueño.

Si bien la trayectoria de Tamayo había iniciado con la creación de una obra que desde el principio fue muy personal, cuando Tamayo descubrió la obra de Picasso hubo una modificación drástica en su iconografía. Sin que podamos hablar de una influencia, sí hubo cuando menos un diálogo estético que duró cerca de seis décadas.

El primer cuadro en que detectamos una cercanía con la obra del malagueño es el titulado Retrato de niño en azul de 1928.

Retrato de niño, 1928 HD

Todo en este cuadro pareciera indicar que se trata de un autorretrato retrospectivo, en el que se trasluce ya una exaltación de los rasgos indígenas y un intento por captar la compleja psicología del muchacho; este cuadro sintetiza y muestra la aún incompleta información visual de Tamayo que aspira a convertirse en erudición y que ha ido adquiriendo después de descubrir con verdadero azoro ciertas obras representativas de las vanguardias internacionales, vistas y estudiadas analíticamente en su peregrinar por los museos de Nueva York, durante su primera estancia en aquella urbe. La asimilación de ciertos hitos, que de la audacia pasaron a ser canon, comparten espacio con la falta de pericia, como la que se evidencia en la torpe ejecución de la mano visible del personaje y más aún en el recurso de ocultamiento de la otra, bajo un sombrero.

En este lienzo hay ya una compleja armonía entre algunos rasgos plásticos absorbidos por Tamayo del Periodo azul y rosa de Picasso en cuanto al colorido -que aunque no se puede apreciar en plenitud, por las capas de barniz oxidado que tiene el lienzo- se percibe una delicada y sofisticada gama de colores. Además Jorge Alberto Manrique ha opinado de esta obra que tiene aplicaciones de las ideas estéticas de Cézanne, acaso “mal conocidas” pero aplicadas como un recurso de un primer acercamiento a la obra del artista francés. Respecto a la síntesis que Tamayo hizo de ciertas vanguardias, se pueden advertir rasgos de la valoración del arte primitivo a través de las obras de André Derain y la aceptación de ciertos elementos estilísticos de la llamada época neoclásica de Picasso, así como una precaria monumentalidad de la figura proyectada contra un fondo neutro, que sin embargo se encuentra humanizado con la línea de un guardapolvo propio de la arquitectura popular mexicana. La suma de estos elementos fueron convenientemente fundidos con algunas notas provenientes de la pintura popular y de la de las Escuelas de Pintura al Aire Libre, que Tamayo conoció de primera mano. Técnicamente se puede apreciar una pincelada dura, corta y certera que proviene del expresionismo alemán. El paso del tiempo ha constituido a Retrato de niño en azul, en un cuadro representativo de los logros técnicos y estéticos alcanzados por Rufino Tamayo en su primer periodo creativo en que el aporte de Picasso es el más definitivo. Ya instalado en Nueva York, como consecuencia de su tercer viaje a esa ciudad,

Ingrid Suckaer nos informa sobre el impacto que el Guernica de Picasso causó en Tamayo:

“En enero de 1939, la Galería de Valentine Dudensing expuso el Guernica, de Pablo Picasso. La presentación estuvo programada dentro de las actividades coordinadas por el Congreso de Artistas Americanos, el cual había organizado numerosas actividades para recaudar fondos para las víctimas de la Guerra Civil española. Al respecto Tamayo recordaría que: aquello era impresionante y conmovedor porque los artistas desfilaban para ver el Guernica una y otra vez. Debido a que yo estaba preparando mi primera muestra individual en la Valentine Gallery, asistía al lugar con mucha frecuencia; entonces era común encontrarse con los artistas jóvenes de Nueva York, los mismos que posteriormente fundaron el expresionismo abstracto. Pero en aquel momento, ellos mismos estaban en plena búsqueda. (…) salvo con Barnet Newman, quien estaba muy interesado en mi trabajo y con quien platiqué en diversas ocasiones, no hice mayor amistad con ellos; ocasionalmente nos saludábamos, puesto que era común encontrarlos en las exposiciones de la Valentine Gallery, la Pierre Matise Gallery y la Julian Levy Gallery, tres de las galerías más renombradas de Nueva York, por la calidad de sus muestras. Aquellas galerías estaban especializadas en arte europeo.” (1)

Posteriormente en la muestra individual de Tamayo en esa galería, habría expuesto algunos de los cuadros que tendrían expresiones inéditas que se habían producido en Tamayo gracias al estudio y apreciación de la obras de Picasso. Entre estas destacan:

Nueva York desde la terraza, 1937 HD

Nueva York desde la terraza, 1937

Mujeres de Tehuantepec, 1939 HD

Mujeres de Tehuantepec, 1939

RT119.tif

RT119.tif

Helado de fresa, 1938

Otra oportunidad para Tamayo de poder enfrentarse con la obra de Picasso fue la retrospectiva que el MOMA presentó a finales de 1939 e inicios de 1940. Esa reunión de obras fue una motivación que alimentó las reflexiones de Tamayo y a partir de las cuales cambió su idea de tiempo-espacio en sus composiciones. Tal vez el cuadro más representativo de ese momento sea Mujeres alcanzando la luna, 1946.

Mujeres alcanzando la luna, 1946

La imagen de Picasso y sus aportaciones al arte contemporáneo gravitarían en la mente de Tamayo y una oportunidad importante para tratarlo personalmente fue cuando éste visitó la exposición del Pabellón Mexicano en la XV Bienal de Venecia en 1950. Picasso expresó que deseaba conocer a Tamayo y éste junto a Olga lo visitaron en su casa de Villauris, al sur de Francia, donde los Tamayo fueron hospedados por una semana, de ese momento compartimos con los interesados esta fotografía en que aparecen los dos pintores con sus esposas y Claude el hijo del español.

Los Tamayo y Los Picasso, Copyright

Françoise Gilot, Olga Tamayo, Pablo Picasso, Rufino Tamayo, Claude Picasso Gilot, ca. 1950

Tamayo adquirió una pieza importante de Picasso para la colección: Desnudo en un diván, de 1960, una de las piezas más importantes de la colección del museo.

Captura de pantalla 2015-06-23 a las 17.30.19

Para la inauguración del museo, realizada en mayo de 1981, Tamayo invitó a la hija del pintor, Paloma Picasso Gilot, de ese momento compartimos una fotografía que registró la anécdota.

Rufino Tamayo con Paloma Picaaso 2

Rufino Tamayo y Paloma Picasso Gilot, durante la inauguración del museo, 1981

La admiración crítica de Tamayo por Picasso estuvo presente en su última etapa creativa; durante un largo viaje en avión, Tamayo leyó con gran interés una biografía de Picasso, la que dio como resultado la creación del cuadro titulado Picasso al desnudo, lienzo firmado en 1989 y del cual la doctora Raquel Tibol comentó:

“El rosa apareció con frecuencia en la etapa final. Tamayo prefería llamarlo rojo. El rosa más cálido, más sensual, más sorpresivo y sugerente fue el que Tamayo empleó para construir la maciza figura de Picasso al desnudo, seguramente uno de los retratos más insólitos y estéticamente más radicales de la pintura de finales del siglo XX, pese a no ser catalogable en ninguna de las neovanguardias. Figura de primera fila en el arte contemporáneo, Tamayo se adelantó a las vanguardias del presente con su espíritu irónico, su práctica desacralizadora, su cosmovisión, su meditación angustiada en torno a una realidad que se expande cargada de tensiones apocalípticas.” (2)

Cuando Tamayo hubo de cumplir noventa años, Manuel Álvarez Bravo, amigo de juventud del pintor, lo celebró con una serie de fotografías; una de las tomas más significativas de aquella sección fotográfica fue cuando Tamayo posó junto a su cuadro Picasso al desnudo. Pocos meses después, Tamayo murió a consecuencia de una afección pulmonar, contaba con casi 92 años de productiva trayectoria.

Rufino Tamayo, con su cuadro Picasso al desnudo, Foto de M. Álvarez Bravo, 1990 EDIT

Fotografía de Manuel Álvarez Bravo, Copyright: Colette Urbajtel/Archivo Manuel Álvarez Bravo, S.C

(1) Ingrid Sukaer, Rufino Tamayo, Aproximaciones (México, Editorial Grijalbo, 2003), 181.

(2) Raquel Tibol, Nuevo Realismo y Posvanguardia en las Américas (México: Plaza y Janes. Editorial Praxis, 2000), 83.